En diciembre de 1909, tres obreros de una fábrica de zapatos entraron al Carlisle Trust Company, un banco pequeño de Pensilvania, con un pedido raro. Querían una sola cuenta para ellos y sus compañeros. Cada uno pondría unos centavos a la semana, un poco más cada semana, y nadie tocaría la plata durante cincuenta semanas. Después se repartiría, justo antes de Navidad.

Al tesorero del banco, Merkel Landis, la idea le gustó tanto que una semana después el banco se la ofreció a todo el pueblo. La llamaron Christmas Savings Club, el club de ahorro de Navidad. Según las bibliotecas de la Universidad Rutgers, que recogen el relato del propio Landis, se dice que le trajo 350 clientes al banco, y la idea se extendió por toda la banca.

En el Perú esto suena conocido. Una junta funciona con la misma lógica: todos ponen un poco, cada cierto tiempo, y la plata tiene una fecha.

Mira los números y el plan es chiquito. Quien empezaba con cinco centavos y sumaba cinco más cada semana había puesto 63.75 dólares al cabo de cincuenta semanas. A esa plata no le pasó nada especial. Lo ingenioso fue el calendario: esos obreros sabían, en diciembre, qué cuenta iba a llegar el diciembre siguiente, y empezaron a pagarla cincuenta semanas antes.

Eso es un fondo para gastos previstos. En inglés se llama sinking fund, y la idea es la de la fábrica de zapatos: separar plata poco a poco para un gasto que ya sabes que viene.

La cuenta que no es sorpresa

La matrícula llega en marzo. La Navidad cae el mismo día todos los años. El SOAT se renueva cada año. Ninguno es una emergencia y aun así se sienten como una, porque el presupuesto del mes no tiene una línea para una cuenta que aparece una sola vez.

La CFPB, la agencia de protección financiera de Estados Unidos, lo explica en su guía Your Money, Your Goals (en inglés): es importante ahorrar para los gastos periódicos, los que llegan una o pocas veces al año, porque, aunque no son inesperados, pueden ser difíciles de pagar de una sola vez si no has ido separando dinero para ellos.

Una lista y una división

Todo el método es una fórmula:

monto ÷ meses que faltan para pagarlo

Imagina un año conocido en Lima. Cada línea es una cuenta que podías nombrar en enero:

GastoAl añoAl mes
Matrícula y útiles (marzo)S/ 1,800S/ 150
Navidad: regalos y cena (diciembre)S/ 1,200S/ 100
Viaje de Fiestas Patrias (julio)S/ 1,080S/ 90
SOAT, revisión técnica y mantenimientoS/ 960S/ 80
Cumpleaños y regalosS/ 600S/ 50
Renovaciones anualesS/ 360S/ 30
TotalS/ 6,000S/ 500

Lee dos veces la última fila. Este hogar gasta S/ 6,000 al año en cuentas que nunca aparecen en su presupuesto mensual. Son S/ 500 al mes que ya están gastados. Solo que todavía no salen de la cuenta.

Ese detalle cambia el lugar del fondo en tu presupuesto. Un fondo para gastos previstos no es ahorro en el sentido de siempre. Es gasto con calendario. En un presupuesto 50/30/20, la matrícula sigue siendo una necesidad y los regalos siguen siendo un gusto. El fondo solo cambia un mes doloroso por doce meses tranquilos.

La gratificación ya paga dos de tres

Aquí el calendario peruano tiene una ventaja. La Ley 27735 da a los trabajadores del régimen laboral privado dos gratificaciones al año, una por Fiestas Patrias y otra por Navidad, y manda pagarlas en la primera quincena de julio y de diciembre. El monto depende de tu régimen y de los meses que trabajaste en el semestre.

Si estás en planilla en el régimen general, dos de los tres gastos grandes de la tabla llegan con su propia plata: el viaje de julio y la Navidad. El tercero no. La campaña escolar de marzo cae tres meses después de la última gratificación, cuando esa plata ya se fue en diciembre. Marzo es el gasto que queda sin respaldo.

La regla es simple: en diciembre, antes de gastar la gratificación, separa lo de marzo. Lo que no alcances a separar ahí, divídelo entre enero y febrero.

Si eres independiente y no recibes gratificación, el fondo trabaja solo, con la división de arriba. Nadie te va a depositar un sueldo extra en julio, así que lo armas tú mes a mes.

Lo que cuesta la tarjeta

Cuando no hay fondo, la cuenta casi siempre va a la tarjeta de crédito. Esta es la cuenta honesta para los S/ 1,800 de marzo. La tasa sale del cuadro de tasas promedio de la SBS: al 2 de octubre de 2026, las tarjetas de crédito de consumo en soles cobraban en promedio una tasa anual de 73.96% en el sistema bancario. El cálculo asume doce cuotas iguales y ninguna compra nueva. Las tasas cambian mucho de un banco a otro, así que compara la TCEA de tu tarjeta con la guía de la SBS sobre créditos.

  • Ahorrando antes: S/ 150 al mes durante doce meses. Total pagado: S/ 1,800.
  • Con tarjeta en marzo, pagada en doce cuotas: unos S/ 200 al mes. Total pagado: unos S/ 2,399. Los S/ 599 de diferencia son intereses.

Si toda la lista de S/ 6,000 pasa por la tarjeta de la misma forma, los intereses son casi S/ 2,000 al año. Es más de lo que cuesta la campaña escolar entera.

Y los intereses no son lo peor. Mira el orden. Con la tarjeta, pasas de abril a marzo pagando el marzo anterior. El siguiente marzo llega el mes en que terminas. Siempre vas un año atrás y la tarjeta nunca queda en cero. Con el fondo pagas las mismas doce cuotas, más pequeñas, y vas un año adelante.

Si ya arrastras saldo, empieza por cómo funcionan el APR y el pago mínimo. Partir la compra en cuotas en el checkout tiene el mismo problema con otra forma: las compras en cuotas se superponen y sigues pagando cuando la compra ya pasó.

No es tu fondo de emergencia

Provoca tener un solo montón de ahorros para todo. El problema es que la cuenta de diciembre se lleva la plata que era para una refrigeradora malograda. La guía de la CFPB pide una línea clara entre los dos: si ahorras para una meta, ese dinero va separado del fondo de emergencia.

Tres preguntas ordenan cualquier gasto:

  1. ¿Sabes que va a llegar?
  2. ¿Sabes más o menos cuándo?
  3. ¿Sabes más o menos cuánto?

Tres veces sí es un fondo para gastos previstos. Un no en la primera pregunta es trabajo para tu fondo de emergencia. El orden también importa: arma primero un colchón pequeño de emergencia, porque si no, una cuenta inesperada se come lo que juntaste para marzo.

Un calendario de pared con cuatro chinches rojos en distintas fechas y un día encerrado en un círculo rojo
Cada chinche es una cuenta con fecha. El fondo empieza cuando anotas esas fechas.

Si empiezas tarde

La fórmula usa los meses que faltan, no doce. Por eso empezar tarde sale más caro cada mes:

  • S/ 1,800 en doce meses: S/ 150 al mes
  • S/ 1,800 en seis meses: S/ 300 al mes
  • S/ 1,800 en tres meses: S/ 600 al mes

Si el monto mensual no te alcanza, no abandones el fondo. Separa lo que puedas, cubre la diferencia de la forma más barata que tengas y empieza el ciclo completo de doce meses al mes siguiente de pagar. El primer año es el difícil. Desde el segundo, cada línea queda en su monto mensual más bajo.

Cómo armarlo

  1. Lista las cuentas sueltas del año pasado. Revisa doce meses de estados de cuenta y marca todo lo que no fue mensual. Los cargos anuales se esconden bien, así que una auditoría de suscripciones ayuda a encontrar las renovaciones.
  2. Anota el monto y el mes al lado de cada una. Un estimado basta.
  3. Divide cada una entre los meses que faltan y suma los resultados. Ese total es tu transferencia mensual.
  4. Pásala el día de pago a una cuenta de ahorros distinta de la del gasto diario y del fondo de emergencia. Basta una cuenta y una lista corta de cuánto corresponde a cada gasto.
  5. Paga la cuenta con el fondo cuando llegue y reinicia esa línea al mes siguiente.

Mantén la lista corta. Con tres a cinco líneas basta para empezar, y la lista fácil de llevar es la que llega viva a diciembre.

Dónde encaja LucasApp

Para armar la lista necesitas las cuentas del año pasado, y esas se olvidan fácil. En LucasApp anotas cada gasto con una foto del voucher o una línea corta de texto, así la lista del próximo año ya queda escrita. Los pagos recurrentes mantienen visibles, con sus fechas, los cargos anuales y semestrales. Es el calendario que los obreros de Carlisle llevaban en la cabeza.

Fuentes y lectura adicional

Fotografía de portada: Sasun Bughdaryan; fotografía interior: Towfiqu barbhuiya, ambas en Unsplash, utilizadas bajo la licencia Unsplash.

Fuentes consultadas el 3 de octubre de 2026. Los montos son ilustrativos y redondeados; la tasa de la tarjeta es el promedio del sistema bancario, no la de un banco en particular. Los precios, las tasas y las fechas de pago cambian según la persona, el banco y la ciudad. No constituyen asesoría financiera personalizada.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un fondo para gastos previstos?

Es dinero que separas poco a poco para un gasto que ya sabes que va a llegar, como la matrícula escolar, la Navidad o el SOAT. Divides el monto entre los meses que faltan y guardas esa parte cada mes, para pagar la cuenta con plata que ya te está esperando. En inglés se le llama sinking fund.

¿En qué se diferencia de un fondo de emergencia?

El fondo de emergencia cubre lo que no puedes prever: perder el trabajo, una reparación urgente, un gasto médico. El fondo para gastos previstos cubre lo que sí puedes prever, porque sabes más o menos cuánto cuesta y cuándo llega. Conviene tenerlos separados para que uno no vacíe al otro.

¿Cuánto debo separar cada mes?

Divide el gasto entre los meses que faltan para pagarlo. Una campaña escolar de S/ 1,800 con doce meses por delante son S/ 150 al mes. Si solo faltan cuatro meses, los mismos S/ 1,800 son S/ 450 al mes, por eso el mejor momento para empezar es justo después de pagar.

¿Puedo usar la gratificación para estos gastos?

Sí, y ayuda mucho. La gratificación llega en julio y en diciembre, justo cuando caen las Fiestas Patrias y la Navidad. El gasto que queda descubierto es el de marzo, la campaña escolar. Separar una parte de la gratificación de diciembre para marzo evita que termine en la tarjeta.

¿Dónde guardo esa plata?

En una cuenta de ahorros distinta de la cuenta que usas a diario y de tu fondo de emergencia. Basta una sola cuenta y una lista corta que diga cuánto corresponde a cada gasto.

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